Cuantas veces nos habremos preguntado… ¿Me querrá porque soy guapo/a? ¿Me querrá por el dinero? y es que realmente, y por extraño que parezca, existen personas que se llegan a “enamorar” del dinero, y en este caso obviamente del dueño del mismo. Es sencillo: su cerebro desgraciadamente ha sido confeccionado con un único fin: “tanto tienes, tanto vales”, pero como siempre, diré que tenemos que comprender y nunca juzgar, ya que nadie tiene la culpa de haber nacido como es… aunque nosotros tampoco tenemos que soportar eso ¿no? y en tal caso, siempre tendremos la opción de aceptar o no, a la persona que queramos, si lo consideramos conveniente y oportuno para nosotros. En todo caso, con estos simples 6 ejemplos y sin tener en cuenta más elementos del rostro, explicaré de forma precisa como saber si existe posibilidad, de que alguien se enamore realmente de nuestro bolsillo, o lo que es lo mismo, por intereses que no sean los afectivos:
Dibujo nº1: observamos unos pómulos bajos, como ya estudiamos anteriormente, por tanto, los sentimientos estarán más próximos al materialismo que no a la espiritualidad.
Dibujo nº2: cuando la nariz va de menor a mayor existen intereses físicos, es decir, que la raíz del tabique o “plano de Marte” es sumamente delgado en comparación con el final de la nariz, extremadamente carnosa y dilatada. Si fuese al contrario, con la raíz muy ancha y la nariz más fina, los sentimientos serían trascendentales.
Dibujo nº3: cuando aun siendo ancha la zona emocional, es muy corta en altura, y exista una zona instintiva bastante ancha, también nos hablará de intereses materiales y de la necesidad de confort y poder adquisitivo.
Dibujo nº4: se suele llamar la “nariz de bruja”, no porque sea curva o abollada, sino porque se adentra en una zona que no le pertenece, la zona de la materia. Por tanto los sentimientos serán siempre interesados.
Dibujo nº5: la típica cabeza “en cuña” o trapezoide, en la cual prevalecen las cosas “de la tierra” siempre. Poca espiritualidad.
Dibujo nº6: tenemos al “cara de guitarra” o “reloj de arena”, es decir, a un individuo con expansión cerebro-instintiva, con la zona media retraída. Su cerebro ha sido confeccionado para ganar dinero como sea. Su objetivo es llegar a lo más alto aunque para ello tenga que pisar a mucha gente, o enamorarse de alguien que no sea de su agrado.
Ilustración y textos: Moisés Acedo Codina
Morphopsychologue nº3898 SFM París
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